lunes, 18 de junio de 2012

Nuestros últimos grandes


(Por Diego Ángel Beccani) El filósofo y ensayista Ricardo Forster presidió el seminario “Nuestros últimos grandes”, en el cual abordó un análisis sobre la vida y obra de Nicolás Casullo, amigo y ex compañero de Carta Abierta. También se refirió al papel del historiador y hasta criticó la década del '90 en Argentina. Se llevó a cabo en el auditorio de la librería Homo Sapiens el pasado jueves 14 de junio.

El salón, desprovisto de la presencia de jóvenes, fue rápidamente colmado por un público conformado en su mayoría por académicos y demás adultos. Con una organización impecable y adecuada para recibir a uno de los intelectuales más aclamados de la Argentina, la charla organizada por la Facultad Libre de Rosario, comenzó con un Forster distendido y ameno. “Me alegra mucho ser parte de esto”, exteriorizó con simpatía, al tiempo que se escuchaban sonidos estridentes provenientes de la peatonal Córdoba, que provocaron cierto descontento pasajero en el intelectual denotado por sus gesticulaciones.


En el inicio de su relato, y en la amplia mayoría de su alocución, el intelectual le dedicó una serie de elogios a su amigo Nicolás Casullo, quien falleció en octubre de 2008. Aunque aclaró que “hablar sobre un amigo tiene sus complicaciones”, lo recordó como uno de los grandes intelectuales de la segunda mitad del siglo XX. “Al momento de estar atravesando un momento de enorme fecundidad intelectual, dejó una serie de marcas y cuestiones claves que nos permiten pensar estos últimos 40 años de historia argentina desde diversas perspectivas”, expresó el ensayista, a lo que agregó que, si bien nunca terminó sus estudios universitarios, “dejó una marca fundamental en la vida intelectual”.
"Los '90 fueron años cínicos de la historia argentina"


“Con una beta muy sartreana, fue muy consecuente con el hecho de pasar a contrapelo el cepillo de la crítica a sus propias ideas”, rememoró el filósofo para hacer una breve descripción: “Si algo caracterizó la escritura y vida intelectual de Casullo, fue eludir toda complacencia con lo más íntimo, lo más propio. Discute su propia experiencia generacional”.

Luego, Forster explicó que, en la vida de Casullo, las ideas, la rigurosidad, la aventura intelectual, el compromiso político, los exilios, los desgarramientos y la erudición “conjugaban un lenguaje en común con el barrio”. Asimismo, lo describió como “un pensador de izquierda; marxista, peronista-revolucionario, una suerte de crítico radical y profundo de toda estructura institucional religiosa”, a pesar de haber sido siempre un “ávido y sensible lector” de la Biblia.

Arquitecto del universo. El integrante de Carta Abierta rememoró que Casullo tuvo su principal formación en la década del '60, en la cual tuvo la posibilidad de viajar y vivir, casualmente, el mayo francés “de manera primaveral”. En ese sentido, Forster evocó que, ser “hegeliano-marxista” en aquella época, “era tocar el cielo con las manos” y  “descubrir el universo y sus contornos”. “No pasar por el hegelianismo es perderse la sensación de ser un arquitecto del universo. Construir con los conceptos aquello que es indescifrable”, enfatizó al añorar la época, al tiempo que remató: “Si le agregamos a Marx, Lenin y Lukács, se convierte en un «orgasmo filosófico-político»”.

Punto aparte. El panelista de 678 realizó una crítica al papel del historiador, en la que sostuvo que la historia no es una ficción habilitada para que cualquier escritor “la literaturalice”, sino que cada época la narra a partir de sus propias condiciones materiales y de enunciación. “El historiador que cree que puede reproducir la historia con objetividad la está prostituyendo”, afirmó.

Sobre el final de su presentación, tuvo tiempo de fustigar la gestión de Carlos Menem, a la que recordó como “años cínicos de la historia argentina”, y donde la lógica que imperaba era la de la despolitización. Además, subrayó que durante la década del '90 “el gran tema” fue la corrupción. “Esa generación que experimentó la brutalidad de la desilusión, había sentido el fulgor de la democracia”, lamentó y concluyó.

Facultad Libre. Fundada el 7 de mayo de 1990 en Venado Tuerto, esta facultad poco convencional es una “experiencia cultural alternativa”, que tiene como objetivo construir herramientas de reflexión e implementar un concepto de educación alternativo e innovador, que posibilite un vínculo diferente con el saber, uniendo la filosofía, el arte, la ciencia y el conocimiento, respetando y afirmando la diversidad como fundamento para el aprendizaje. Desde 2006 que este proyecto educativo tiene su sede principal en Rosario.

Las actividades, abiertas para todo público, se organizan en seminarios abiertos con los únicos requisitos de ser mayor de 17 años y saber leer y escribir. Las inscripciones se realizan en el auditorio de la Librería Homo Sapiens (Sarmiento 825). El valor de cada seminario es de 150 pesos, aunque también hay posibilidades de asociarse y obtener descuentos.










Más información en FacultadLibre.org.


No hay comentarios:

Publicar un comentario