(Por
Fabián Chiaramello y Facundo Tarrés) A mediados de 2012 Aguas
Santafesinas S.A. volvió a incorporar un elemento químico a su red
de distribución: el flúor. Esta empresa abastece directamente a
casi dos millones de habitantes en ocho ciudades, además de las doce
localidades que forman parte del nuevo Acueducto Centro Oeste
Santafesino. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) el agregado fortifica el
esmalte de la dentadura y de esa manera evita la formación de caries
de la población, principalmente de la infantil. Ahora bien, ¿estos
entes tomaron en cuenta los efectos negativos que produce el consumo
de este elemento en el cuerpo humano?
Cuatro
mil renombrados investigadores, científicos y profesionales de la
salud de 38 países, firmaron un documento en el que se oponen a la
inclusión del flúor en el agua. Consideran que su dosis en el
organismo es peligrosa y que se necesita abrir un debate científico
para terminar con su aplicación. En la provincia también se
escucharon las voces. En los Tribunales de la ciudad de Santa Fe, un
grupo de vecinos autoconvocados presentó una denuncia en la que
aseguraron que el consumo de flúor a través de la red de agua puede
generar serios problemas en la salud pública: debilitamiento del
esmalte de los dientes, mayor riesgo de fractura de huesos,
disminución de la función tiroidea, reducción del cociente
intelectual, fluorosis dental, daño en los riñones y aparición de
condiciones médicas similares a las artritis. Estos efectos
colaterales están desarrollados en el informe que se presentó ante
la Defensoría del Pueblo de Santa Fe y que fue realizado por
profesionales y científicos del Consejo Nacional de Investigaciones.
Este
elemento, de color amarillo pálido, es irritante, tóxico y
corrosivo. Sus primeras utilidades fueron empleadas para fusionar
minerales y metales, pero luego apareció la primera intervención
comercial cuando se utilizó este gas como componente de la bomba
atómica del Proyecto Manhattan. Hoy en día, este proceso se sigue
aplicando para la energía nuclear. Sin embargo, su componente en el
agua se ha vuelto fuente de controversias. Mientras que organismos
internacionales, diferentes estamentos públicos y profesionales de
la salud avalan su uso, otros se oponen. El informe presentado en los
tribunales santafesinos afirma que su distribución viola los
derechos individuales, ya que se está obligando a ingerir un
medicamento originado en un residuo tóxico. Además es “innecesario
y contraproducente porque provoca efectos secundarios” y así lo
demuestran investigaciones que tienen 20 años, es decir, “es una
medida anticuada y riesgosa”.
En
septiembre de 2007 el Ministerio de Salud de la Nación dejó de
enviar a la provincia el producto para la fluoración del agua. El
por entonces ministro de Salud de la Provincia, Miguel Ángel
Capiello, junto a la Dirección Provincial de Odontología,
realizaron constantes pedidos a la Nación para restablecer la
provisión de flúor. Cuatro años después, el pasado mes de julio,
sus pedidos fueron escuchados y el proceso se reactivó nuevamente.
“Los especialistas en prevención bucal consideran que la
implementación del químico en el agua es una acción de salud
pública, ya que llega a toda la población. Además un estudio de
vigilancia epidemiológica que hizo la Universidad Nacional de
Rosario (tomando en consideración más de cinco mil niños de entre
7 y 13 años de esa ciudad entre 1994 y 2001), concluyó que con esta
medida aumentan los niños libres de caries. A su vez, se reducen los
costos en la atención sanitaria”, explicó un comunicado a través
del portal provincial.
Tres
odontólogos consultados coincidieron que es verídico que el
agregado previene las caries. “Nosotros, en nuestro consultorio,
hacemos aplicaciones con flúor. Por supuesto que su cantidad
en exceso produce efectos adversos, por eso debe ser manipulado por
expertos tanto en una clínica odontológica como en el sistema de
red de aguas”.
Dentro
de la Cátedra de Química Biológica de la Facultad de Ciencias
Médicas de la UNR funciona el Laboratorio de Biología Ósea y Metabolismo Mineral. Está compuesto por un grupo de especialistas,
docentes, técnicos y alumnos que realizan investigaciones sobre el
metabolismo mineral y el tejido óseo. Uno de sus proyectos consiste
en evaluar el contenido de flúor en aguas de Santa Fe, el riesgo de
la fluorosis, la relación con la salud dental y los efectos
biológicos del componente. “Se han comunicado casos de
alteraciones hepáticas, dermatitis y urticaria, diarrea,
alteraciones de glándulas salivales, estomatitis, úlceras,
osteoesclerosis y deformaciones óseas”, alerta el proyecto
investigativo.
Desde
el Laboratorio explican que la utilización de aguas fluoradas
produce ingestas mayores a las previstas, ya que todos los alimentos
preparados con ella tienden a concentrar el flúor. “Es importante
tener en cuenta que el fluoruro de sodio es una sal altamente
soluble, pudiendo provocar alta bioacumulación en el agua. Los
efectos tóxicos son dosis dependiente y están relacionados
fundamentalmente a los niveles que el gas alcanza en el plasma y los
tejidos. Aun en bajas concentraciones interfiere la transmisión
de señales y afecta el ciclo celular”, aseguran.
Según
establece el Código Alimentario Argentino en su artículo 982, el
agua que es apta para la alimentación y uso doméstico “no deberá
contener sustancias o cuerpos extraños de origen biológico,
orgánico, inorgánico o radiactivo en tenores tales que la hagan
peligrosa para la salud”. En el artículo se determinan los valores
máximos de fluoruros en función a la temperatura promedio de la
zona, teniendo en cuenta el consumo diario del agua de bebida. Desde
Aguas Santafesinas aseveran que cumplen con los límites impuestos.
¿Quiénes
se benefician con el uso de flúor en la distribución de agua
potable? Si en vez de prevenir caries, debilita la dentadura por
atacar el esmalte, los odontólogos tendrán cada vez más clientes.
Por otro lado, los proveedores del químico acumulan cada vez más
rentabilidad sin que se dé una discusión al respecto. En muchos
países del mundo está prohibido su uso. De hecho, casi toda Europa
restringe la aplicación gracias a los debates que se dieron
anteriormente. A pesar de una gran cantidad de denuncias,
investigaciones, alertas, informes, la discusión no ha tomado
carácter público en la provincia de Santa Fe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario