lunes, 3 de septiembre de 2012
Techo pasó por Rosario y mejoró viviendas de nueve familias
(Por Catalina Alvarez) La organización sin fines de lucro Techo trabaja con familias de barrios en estado de suma pobreza y precariedad, para brindarles a aquellos que más lo necesitan, conocidos a través de un censo, un lugar más digno para vivir. Muchas de estas familias comparten una habitación para muchas personas. Incluso las camas, muchas veces, se deben ocupar por más de dos individuos. Nadie puede llevar una vida sana de esta manera, aunque parece que sólo a unos pocos les preocupa.
Luego de que, a principios de este año, la organización presentara su proyecto de mejora de viviendas, las empresas que se sumaron a esta iniciativa fueron La Segunda, Supermercados Easy, Rosental S.A., Dunod, la Asociación de Empresarios de la Vivienda y Esther Motos. Uno de los principales objetivos de Techo es sumar más empresas que aporten, lo que permitirá que se puedan levantar más casas.
El primer fin de semana de septiembre, el barrio en el que se estuvo trabajando fue el San Martín Sur. “Allí nueve familias podrán vivir en mejores circunstancias, aunque la realidad es que son unas 700 familias las que viven en condiciones indignas, en casas de chapa, cartón, lona”, declaró Florencia Yaccarino, representante de la ONG en Rosario. Es mucho el trabajo que hay para hacer en esta ciudad, en otros asentamientos. Aquellas empresas, particulares o voluntarios que quieran aportar su granito de arena, muy valioso para quienes viven en pésimas condiciones, se pueden contactar con la organización a través de la página: www.techo.org.ar.
Yaccarino, quien forma parte de la ONG desde 2007, comenzó a participar en Buenos Aires y ya en 2008 fue Voluntaria Fija. Confesó que en principio lo que la llevó a sumarse fue la curiosidad, si bien no sabía del todo de qué se trataba el proyecto, la experiencia de colaborar durante un fin de semana, la convivencia con otros voluntarios de diferentes lugares y estilos de vida y con las familias en un asentamiento la movilizó enteramente. “Muchos prejuicios que tenía se derribaron, porque me di cuenta que era un familia igual que la mía, simplemente que no había tenido las mismas oportunidades que otros”, confió.
Si bien son muchos los barrios que necesitan que gente como ellos se acerque a darles una ayuda, hay que elegir. Y la elección del barrio se lleva a cabo visitando los asentamientos, recorriéndolos en conjunto con organizaciones locales que ya estén trabajando, salas de salud, comedores, escuelas. Se utilizan las redes internas para saber si el proyecto es viable, y se trabaja donde hay mayor necesidad. “A veces es difícil decidir qué barrio tiene una mayor necesidad, ya que hay barrios con grandes carencias –se lamentó la voluntaria--. Pero vamos viendo la posibilidad de trabajar con las más necesitados y formamos una asamblea”.
En la elección de la familias pasa algo similar: se realizan encuestas en el barrio donde se pregunta por los integrantes, las condiciones en las que viven, la salud, educación, servicios básicos y demás consultas que permiten tener un panorama de la situación familiar en la que se encuentran, y así determinar la necesidad habitacional. Una vez definido a quiénes va dirigido el esfuerzo, las familias empiezan a pagar un porcentaje del valor de la vivienda en cuotas y firman un compromiso donde se comprometen a trabajar en conjunto, a ir a los encuentros previos, a conseguir ciertos elementos para la construcción. Una vez concluida la casa, se sigue trabajando en el barrio y se empiezan a hablar sobre otros temas, como salud, educación, algo más en profundidad y de forma integral, que sepan cuáles son los problemas del barrio, y se capaciten para resolverlos.
En cuanto a los voluntarios, se acercaron de Rosario unos 90, y otros veinte de Misiones, Neuquén, Córdoba y Buenos Aires, por lo que eran en total casi 120 personas trabajando para un objetivo en común. Lo bueno es que estas actitudes refutan la famosa frase “la juventud está perdida”, ya que la edad de quienes se acercan va de los 18 a los 30 años.
En octubre se va a llevar adelante una construcción con empresas, una nueva modalidad. Florencia declaró: “Tratamos de incluir a los empleados de las empresas que nos apoyan, es decir, que no sólo nos apoyan a nivel monetario, sino que también se involucren con el proyecto”.
En noviembre la ONG va a apostar más grande: el objetivo es hacer 25 casas. Para ello se necesitan la mayor cantidad de recursos y voluntarios posibles. Para esto, ya se abrió la inscripción a la colecta anual (a nivel nacional) que se llevará a cabo el 28 y 29 de septiembre, para recaudar fondos que ayuden a la construcción de 210 viviendas de emergencia. Quienes estén interesados pueden ingresar a www.colectatecho.com.ar . Por internet se puede apreciar el trabajo y la originalidad de -algunas personas para dar a conocer la colecta y explicar de qué se trata. Un ejemplo es el de Malena Pichot (video), quien se sumó a esta forma de voluntariedad.
Muchos son los problemas que presenta esta sociedad. Por suerte, hay personas que se interesan por el otro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario