martes, 16 de octubre de 2012

Concursos docentes irregulares en la Escuela de Bellas Artes

(Por Catalina Álvarez) Todos esperamos que las designaciones a los cargos en las facultades sean limpias y transparentes, sin embargo en abril de este año se denunció que varios puestos fueron “designados a dedo” por las autoridades de la Facultad de Humanidades y Artes. Hugo Oscar Masoero, profesor de la cátedra de Escultura III de la carrera Bellas Artes, denuncia las cuestiones más íntimas de la Casa de Altos Estudios.

“En estos últimos años han quedado bastantes cátedras libres, ya sea por jubilaciones o fallecimientos, y en lugar de concursarlas ya sea de forma interina o proponer un método más democrático para cubrir dichos puestos, lo que se hizo fue una designación subjetiva a partir de la decisión de la dirección de la Escuela de Artes”, contó el docente. “Es un planteo que se está haciendo por un grupo de estudiantes que está preocupado por cómo se designan los cargos”, agregó.


Entonces, no se llamó a concurso para cubrir esos lugares...
Es muy difícil organizar un concurso a nivel nacional, por el presupuesto y demás, pero más allá de todo hay mecanismos democráticos para cubrir las vacantes que quedan, concursos interinos o la designación a partir de la presentación de proyectos por la comisión asesora. De alguna manera es un llamado abierto, se puede anotar quien quiere, puede presentar un proyecto, que después se estudia y la comisión asesora le sugiere a la dirección de la escuela quien sería el más idóneo para poder hacerse cargo de la cátedra. Eso es un método democrático que abre la participación y eleva el nivel académico, que es lo que se siempre se dice en los estadios de la universidad.

¿Usted cree que la designación a dedo desciende el nivel de la carrera?
No es que se ponga en duda la idoneidad de los docentes que están al frente de las cátedras, pero ante la posibilidad de un concurso interino y de una apertura de las cátedras que se inscriban distintos docentes que están interesados en participar de eso, puede ser que haya proyectos mejores que aquellos que presentan los que ahora estarían dando las clases. No dudo de la capacidad de tal docente que está en tal materia, pero yo en esa cátedra preferiría
que estuviese Ana Longoni o Andrea Yunta. Si uno puede tentar a esta gente a que venga y se inscriba en los concursos interinos y tenga ganas de dar clases en la facultad de -
Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, que es una de las más importantes del país, posiblemente se puede ir elevando el nivel académico a partir de eso. Pero si uno no da esas posibilidades hay que conformarse con lo que está, que a veces puede ser bueno y a veces no.

¿Se llevó a cabo algún concurso desde la denuncia en abril?
No, que yo sepa se está debatiendo para realizar un concurso que se hizo el llamado hace más de 10 años, que es el de la materia Composición. Y el de Taller de Escultura II que pertenece a 5to año está parado, no se llevó a cabo. Después hay otros llamados, pero los concursos nunca llegan.

Usted concursó para la cátedra de Escultura II. ¿Cuál fue el resultado?
Sí, después hice una presentación por el tema de evaluación de antecedentes, porque no me consideraron absolutamente nada más que ser docente de Escultura III, con la cual ahí me bajaron puntaje. También me lo bajaron porque el jurado entendió que la propuesta académica era elevada para el nivel de 2do año, cuando en realidad yo estoy trabajando en tercero y sé que es lo que necesita un alumno del año anterior. Es la primera vez que escucho que en un concurso ordinario se baja puntaje, que alguien sea penalizado, por considerar que un docente quiera elevar el nivel académico. Fueron dos cosas que me parecieron muy arbitrarias ya que el programa que yo había presentado en su fundamentación estaba anclado precisamente en segundo, con las correlatividades con primero. Si el jurado entendía la fundamentación se iba a dar cuenta que no era un nivel elevado, sino que estaba bien posicionado, todo relacionado, también con otras materias horizontales que le dan el marco teórico a lo que necesita un alumno de 3er año.

“El jurado no estaba a la altura de la evaluación ni de antecedente, porque no evaluó ni siquiera la investigación, la producción, formación de recursos humanos, publicaciones. Sólo tuvieron en cuenta mi docencia en Escultura III, cuando a otras personas se les evaluó también el trabajo por fuera de la facultad”, continuó. Masoero también contó que
impugnó el concurso pero no le dieron lugar. “Sólo me dijeron que no les parecía una elección arbitraria de parte del jurado. A partir de eso me fueron borrando de seminarios, del post título. De alguna manera me hacen pagar el hecho de haber cuestionado como se organizó este concurso de Escultura II”, explicó el docente.

¿Qué nivel tenía entonces el jurado que lo evaluó? ¿Quiénes eran?
Realmente no eran del ámbito universitario, eran de terciarios. Uno era de apellido Mafins, Migo y Abel Monasterolo. Todos egresados de distintos terciarios, salvo Migo que era universitario. Sin embargo, estaba en calidad de suplente de otro docente terciario. Es bastante molesto que un docente universitario sea evaluado por tanta cantidad de cosas, tenga tanta presión para su formación, para la investigación, producción, y después sea evaluado y no se tenga nada en cuenta. Creo que todo esto es parte de una política universitaria que se va a tener que pensar por lo menos en el ámbito de Humanidades, pensar bien hacia que apuntar, porque realmente deja mucho que desear.

“Después de eso gané tres concursos en Paraná, donde ahí sí la evaluación de antecedentes correspondía con la evaluación de nivel universitario”, agregó el profesor de la cátedra Escultura III. Aunque también resaltó una contradicción al respecto: “En otras oportunidades hubo jurados que a mí me parecieron de primerísimo nivel. Y creo que ahí también se produjo algo bastante particular porque la ex directora de la Escuela de Bellas Artes en los concursos que se presentó nunca alcanzó el mínimo de 60 puntos, cuando había un jurado de nivel universitario. Es vergonzoso, porque después cuando tienen que designar un jurado, en lugar de tratar que se eleve el nivel académico de los docentes de esta Casa de Altos Estudios nuestra, lo que busca es bajar el nivel del jurado. Es un pensamiento contrario al ámbito académico”.

¿Qué siente cuando ve a los alumnos que salen a pelear por un mejor nivel?
Creo que si no toman parte los propios estudiantes en esto, que son los más perjudicados, no lo hace nadie. En lugar de poder disfrutar de distintos docentes que quieran dar clases en esta universidad, se tienen que conformar con lo que les ponen con una designación directa que tal vez sea bueno, y tal vez no sea tan bueno. En última instancia estamos hablando de
trabajo, de un ingreso de dinero que todos necesitan. ¿Por qué se le da trabajo a alguien, que derechos tiene sobre los otros? Eso es algo que aparentemente no se quiere cambiar desde la facultad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario