(Por Facundo Tarrés) En los últimos años se ha visto un incremento en la práctica de deportes alternativos en Rosario. Jóvenes que andan en skate, bicicleta y rollers buscan que en diferentes plazas y parques de todos los distritos de la ciudad se construyan áreas específicas para desarrollar sus desplazamientos. Aseguran como garantía generar más movimiento, permitiendo un descenso de inseguridad en los espacios públicos que se encuentran abandonados, empolvados de soledad y oscuridad. Para lograr este petitorio necesitan habilitaciones municipales y colaboración de Servicios Públicos para mejorar el alumbrado, entre otras cosas. La iniciativa fue llevada al Concejo de Rosario y por el momento se encuentra estancada en la Comisión de Salud.
Si los noticieros generan un statu quo en la gente debido al bombardeo excesivo de noticias sobre inseguridad, ¿este planteo no sería al menos un intento para reducirla? ¿Cómo se distribuyen los fondos en el municipio? ¿Se trató el tema en el Presupuesto Participativo? ¿Se puede lograr al menos un subsidio? ¿Por qué no tuvo interés político hasta el momento? ¿Por qué quedó en suspenso? Cuando nace un proyecto de estas características se espera, al menos, que las autoridades municipales respondan este tipo de inquietudes que posee un sector de la sociedad. Felipe Muller, skater profesional y pionero en la idea, se encarga de responder algunos de los interrogantes.
“En la ciudad hay hasta ahora un solo espacio que se ha construido bajo la premisa de un lugar creado para patinar en skate específicamente. Se encuentra en zona oeste, un lugar poco accesible para la mayoría de los ciudadanos, y algunos otros lugares, en barrios muy precarios donde ni siquiera pueden comprarse una patineta. Claramente puede verse, en ambos lugares, la corrupción y la desidia a la hora de crear un terreno para el goce de la gente. De manera muy notoria, ambos lugares fueron construidos para chuparse el presupuesto entre los que impulsaron esos proyectos”, aseguró. Además, según Muller, los ciudadanos no son estúpidos como para no poder visualizar estas cosas ¿Entonces qué pasa? Al ser construidos con el fin de un negocio, el propósito final que es “tener una buena pista” nunca es alcanzado. “Siempre se logra algo superfluo, para que la gente vea, crea en algo. Pero los que realmente sabemos cómo funciona esto, entendemos lo que está pasando”.
Los bikers estuvieron ocho años andando en un galpón del ferrocarril. Cuando ese lugar pasó a ser municipal, el gobierno de la ciudad les cedió el ahora llamado Hell Track, ubicado en la zona del Parque España, espacio en el que todas las bolsas buscan invertir. Martín Cassano, biker profesional que vive en Granadero Baigorria, opinó: “¿Rosario está creciendo, no es cierto? Es muy cómico, lo único que crece es un radio de unas pocas cuadras en las que se concentra todo el dinero y le llaman cultura. Las periferias, mientras tanto, nos vaciamos cada vez más y tenemos que infiltrarnos entre los barcelónicos, esos anheladores que siempre nos muestran la foto del trabajo final, pero mientras tanto, sólo hay polvo. No puede haber un solo bike park en Rosario, porque en cada distrito, cada vez hay más personas vinculadas a los deportes urbanos”.
La semilla de la ordenanza se encuentra varada desde principios de este año en la Comisión de Salud, sin tratamiento alguno en los últimos meses. Con la firma del concejal Jorge Boasso, un garabato simbólico porque poco tuvo que ver el edil con su impulso, en algunos ítems del proyecto puede leerse “que, la actividad física y deportiva, constituyen pilares básicos en el --desarrollo social, educativo y de salud en las personas. El Estado debe garantizar su normal desarrollo, en ámbitos precisos y bajo ciertas normas como lo aconsejan diferentes foros nacionales e internacionales del deporte, la salud, la educación y la recreación, en sus distintas expresiones profesionales. En tanto, adecúese espacios verdes y urbanos, al menos uno por distrito, para la realización de actividades físicas y deportes urbanos como el skate, el longboard, la bicicleta y los rollers”.
Al notar que esta ordenanza se encuentra a kilómetros de ponerse en vigencia, Siempre es hoy le preguntó a Muller: ¿Qué respuesta parcial han recibido hasta el momento?
- Hasta el momento el municipio ha dado respuestas falsas ante este evidente movimiento de los jóvenes en la ciudad. Numerosas manifestaciones han sido realizadas, para mostrarle a los que manejan los presupuestos (porque ya no se puede decir más nada que eso, sólo manejan los presupuestos: lo demás lo delegan todo) que queremos una respuesta que acreciente nuestra disciplina. Las “autoridades”, si es que así se les puede llamar, han demostrado cero interés en que la juventud tenga un crecimiento sano y positivo a través de este tipo de actividades, ignorando una y otra vez la cuestión. Por otra parte, un proyecto paralelo viene gestándose desde 2006, en el que hemos ganado el presupuesto participativo de ese año, obteniendo el derecho de tener nuestra propia pista de skate. Con excusas, estos hombres se han burlado de nosotros durante seis años y nuestro proyecto todavía no está materializado. Hasta ha salido en la tapa del diario hace varios meses (lo titularon “Empiezan a construir pista de skate”), pero nada de eso ha ocurrido, pareciera como si nos estuviesen tomando el pelo, y así hacen con todo.
En algunos casos, las autoridades buscan adoctrinar a la sociedad a hacer cosas que sólo pueden realizarse con dinero, en lugares privados, donde ellos también puedan obtener una renta impositiva. En ese sentido, según los deportistas urbanos, sólo apoyarían este movimiento si ven un beneficio para ellos y su sistema. Aunque este grupo de jóvenes cree que todo va a romperse, porque ya no quieren encontrarse bajo esas condiciones. Y aseguran: “Con o sin ellos, se logrará”.
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