lunes, 14 de mayo de 2012

El teatro a flor de piel


(Por Nicolás de Sanctis) La prestigiosa obra teatral “Lluvia constante”, protagonizada por Rodrigo De la Serna y Joaquín Furriel, se presentó este último sábado en el teatro Fundación Astengo. Un auditorio colmado aplaudió hasta el hartazgo en lo que fue una espectacular velada artística.



 “Lluvia constante” es el nombre de este éxito contemporáneo que pasó por Rosario el  fin de semana. La obra, una realización norteamericana ganadora de innumerables premios en Broadway durante el 2010, es dirigida por Javier Daulte.



 Apenas pasadas las 21 del sábado, Joaquín Furriel apareció en escena provocando la ovación de un público que esperaba con calma el comienzo de la obra. Minutos después fue Rodrigo de la Serna quien se sumó a la trama para dejar en claro cuál sería la propuesta de la noche: sólo dos actores, un escenario inmenso y una gran historia para contar.

 Montados en una escenografía que tenía dos estructuras de hierro a los costados, que los actores trepaban y utilizaban en algunos momentos, un par de tachos de metal, y latas de cerveza tiradas a su alrededor, ambos protagonistas se mantuvieron en escena durante casi dos horas.

 La obra cuenta la vida de dos grandes amigos de la infancia devenidos en policías, quienes mantienen una violenta y extraña relación. Valores como la lealtad, el honor y la verdad fueron puestos en juego en este apasionante relato de amor y odio.

 Tanto De la Serna como Furriel intercambiaban protagonismos y monólogos a un ritmo apabullante. Cuando uno tomaba la palabra, el otro se colocaba en alguna posición secundaria, mientras el orador combinaba relato y actuación en simultáneo.

Rodrigo De la Serna encarnaba al personaje más violento, Dani, quien tenía una familia conformada y a lo largo de la historia demostraba su violencia con una serie de episodios de extremo dramatismo. El enfrentamiento con un menor al cual terminó asesinando, la persecución y tiroteo con un auto desconocido, y el maltrato y golpes a su mejor amigo, fueron sólo algunas representaciones que daban cuenta de las características del personaje, teatralizadas de un modo emotivo e impactante por De la Serna.

 Por otro lado, el papel de Furriel no se quedó atrás. Haciendo al personaje más sensible, Rodo, el actor se lució ampliamente. Rodo era invitado por la familia de Dani a cenar casi todos los días, ya que había sido alcohólico y necesitaba una profunda contención. Sin embargo, las circunstancias de la historia lo llevan a encontrarse con situaciones imprevistas, que tienen su punto cúlmine cuando él se termina enamorando de la mujer de su eterno compañero.

 El ritmo era intenso, las voces de los actores retumbaban a gran volumen, y las luces junto con la música (que aparecía en los momentos justos para generar intensidad y misterio), daban como resultado un espectáculo imperdible. Sin embargo, promediando la mitad de la obra, la función debió pararse debido al desmayo de una espectadora. Los actores se retiraron de escena, y parte del público atendió rápidamente a la joven, en un momento que provocó la preocupación de todos. Afortunadamente, el imprevisto no pasó a mayores y la afectada pudo recuperarse. Así fue que luego de un parate de 25 minutos, los actores regresaron al escenario para continuar.

 La labor de los protagonistas fue muy buena en todo momento y el espectáculo avanzó hasta llegar a un inesperado final para una historia sorprendente. Las aproximadamente 400 personas que se habían dado cita en el teatro, principalmente adultas, se retiraron en medio de comentarios y reflexiones. Afuera del teatro, una cola de casi una cuadra aguardaba expectante lo que sería la próxima función, pautada para las 23. Sin lugar a dudas, estos nuevos espectadores no serían defraudados.



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