sábado, 5 de mayo de 2012

Confort y música para volar en el Concejo


(Por Facundo Tarrés) El penúltimo viernes de cada mes tendrá la particularidad de ser generador de arte dentro del órgano legislativo municipal

El silencio, la soledad en los pasillos y el eco que retumba sobre cada escalón que se pisa, convocan al abandono a participar en el ámbito laboral de este antiguo establecimiento. De esta forma puede describirse al Honorable Concejo de Rosario los días viernes, donde las reuniones de los Bloques y los debates en las diferentes Comisiones se fugan por los aires para volver a renacer al lunes siguiente. Por suerte el arte ha llegado, de alguna manera, a ponerle colores al penúltimo viernes de cada mes, debido a que ya se están desarrollando muestras de artes plásticas, ambientadas con música en vivo y un delicioso lunch para consumir.

El 20 de abril se inauguró la primera exposición organizada por el director de ceremonia y protocolo, Norberto Martínez. El salón principal del Concejo estaba decorado con diferentes carteles que hacían referencia a pueblos originarios y las comunidades más destacadas fueron Pilagás, Wichi, Toba y Guaraní. Entre tantas frases escritas, los participantes se detuvieron a protagonizar la siguiente: “350 millones de aborígenes en todo el planeta, 5000 pueblos diferentes, 500 años de resistencia y explotación”.

En el aposento del piso de arriba hubo una segunda exhibición a cargo de la artista plástica, María Elena Pires Gregorio. La muestra postal aludía a través de sellos, dibujos y estampillas de distintos países, a la temática del trabajo y su significación en la vida del hombre y los pueblos. Las manos se presentaban en los cuadros constantemente  como símbolo de ejecución y producción, capacitadas por la habilidad, la ayuda y el trabajo del hombre como artesano y obrero. Un fragmento del escultor francés contemporáneo, Auguste Rodín, resume la puesta en escena: “La mano simboliza la creación motivada siempre por el amor. La mano hizo al hombre y ella puede hacer todo el bien del mundo, creación, o todo el daño, destrucción”.


“Existe una fusión entre los cuadros de pueblos originarios y mi exposición sobre el trabajo. Primero porque dentro de mi serie utilizo unas estampillas del calendario Inca dibujadas por Felipe Guaman Poma De Ayala, que fue un cronista de la época; y además porque comentamos el problema de la desocupación, la discriminación y la marginación. Lo que aparenta ser una evolución de la tecnología ha dejado la mano del hombre un tanto delegada”, concluyó Pires Gregorio.






Luego la música aportó el condimento necesario que faltaba. Un suave Jazz comenzó a escucharse gracias a la sensual voz de Adriana Coyle y los veloces dedos del pianista Gustavo Girves, ambos militantes de la agrupación de Músicos Agremiados de Rosario, encargados además de aportar sonidos en estos ciclos de arte.


Por el momento habrá que conformarse con un solo viernes por mes. Se sabe que para el próximo encuentro se presentará una muestra de pinturas surrealistas  acompañadas  por el blues de Marcelo Arce y Silvina Guidovaldi Sanchez. El silencio solamente será interior, la soledad yacerá tendida en el suelo y si algún eco se llegase a escuchar será porque la última estrofa no va a querer terminar.


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