Llegó el mes de mayo,
es momento para que el Centro Cultural Club San Martín abra sus
puertas luego de una larga etapa de promoción del lugar. El
establecimiento se encuentra ubicado en Valentín Gómez al 3700, en
la zona norte de la ciudad, donde el río baña una costanera
infinita y sobre las calles empedradas puede apreciarse como el
otoño, de a poco, deja sus huellas con un colchón de hojas marrones
y amarillas. ¿En qué consiste este espacio artístico? Por el
momento se desarrollarán tres talleres: música, autogestión y una
escuela de skate, a los que podrán asistir desde un niño que le
teme a las tormentas hasta un anciano con la convicción de que nunca
es tarde para adquirir conocimientos.
La idea del Taller de
Música es que desde los instrumentos para la composición musical
(guitarra, bajo, piano, voz y percusión) se generen herramientas no
sólo para la ejecución, sino también para la composición y el
fomento de la creatividad. Se utilizarán los diferentes géneros, se
desplegará un análisis epistemológico sobre este lenguaje
artístico y junto a la incorporación de recursos audiovisuales,
fomentarán un desarrollo más amplio y profundo sobre la actividad.
Santiago Dalleva, una de las personas a cargo del taller, manifestó:
“El área no tiene un objetivo vertical a la hora de entregar
conocimientos, sino que busca entender las inquietudes de los
partícipes y desde ese lugar, vincular estos intereses con las ideas
que se brinden en el espacio”.
Con el correr de los
últimos años, se ha visto un crecimiento en Rosario sobre los
deportes urbanos y alternativos como el skate, la bicicleta y los
rollers. Incluso se ha generado una corriente que busca apoyo
político, para que se construyan áreas específicas en donde puedan
desarrollar sus desplazamientos. Los que practican estos deportes,
necesitan colaboración de los Servicios Públicos y aseguran como
garantía, generar más movimiento que permitiría un descenso de
inseguridad en diferentes plazas y parques de todos los distritos de
la ciudad.
De todos los avances en
los deportes urbanos es donde nace el Taller de Skate. Según lo
describe su profesor, Felipe Müller, consistirá en el ejercicio
consciente de aptitudes personales cotidianas para el desarrollo de
una vida “sana y equilibrada”. Este espacio no solo se asienta en
actividades relacionadas con el uso directo de la tabla, sino que
además toma elementos necesarios como la alimentación, respiración
y elongación que requiere esta disciplina. “Tiene como objetivos
principales superarse personalmente, afrontar los miedos, crecer a
nivel humano y desarrollarse, tanto física como mentalmente, a
partir del conocimiento del potencial y las limitaciones que tenemos
cada uno de nosotros”, aseguró Felipe.
El tercero, es el
Taller de Autogestión que funcionará como núcleo donde se muestren
métodos de articulación y distribución de materias primas para
su utilización y reutilización. Comenzará con un proyecto de
cocina y huerta, del cual, tanto sus recetas como cultivos se
abordarán como una problemática sociocultural relacionada a la
alimentación, la conciencia sobre la relación con la naturaleza y
el propio consumo. “Se trata de mostrar la existencia de conductas
que posibiliten acaparar las necesidades llamadas básicas, como
alimentación y vivienda. La idea es construir autodidacta en los
chicos para que logren ser mas independientes en estos sentidos”,
afirmó Lisandro López, integrante del plantel.
Como futuras
iniciativas, se espera el armado de una biblioteca comunitaria que
desembocaría en un Taller Literario. Además se discute la
posibilidad de incorporar más integrantes al equipo para ampliar los
terrenos, en los que entrarían en juego las artes escénicas,
muestras de fotografías, acrobacias, entre otras. Lo concreto es que
los salones se están ambientando para que a mediados de mayo
comiencen a funcionar los tres talleres.
Es momento de que las
influencias comiencen a provocar destellos. La orientación de los
talleres no se dirige a impartir conocimientos o disciplinas de forma
vertical, sino que trata de unir lazos entre los formatos y las
personas que asistan. Con el objetivo de formar grupos, intercambiar
cultura, construir autodidacta y fomentar un crecimiento individual,
el Centro Cultural Club San Martín pronto crecerá junto a todos los
emperadores azules, que siguiendo aquella luz tenue, creyeron poder
enamorarse.
Por Facundo Tarrés
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