lunes, 21 de mayo de 2012

Víctimas y responsables en el espacio del saber


Llegó el mes de mayo, es momento para que el Centro Cultural Club San Martín abra sus puertas luego de una larga etapa de promoción del lugar. El establecimiento se encuentra ubicado en Valentín Gómez al 3700, en la zona norte de la ciudad, donde el río baña una costanera infinita y sobre las calles empedradas puede apreciarse como el otoño, de a poco, deja sus huellas con un colchón de hojas marrones y amarillas. ¿En qué consiste este espacio artístico? Por el momento se desarrollarán tres talleres: música, autogestión y una escuela de skate, a los que podrán asistir desde un niño que le teme a las tormentas hasta un anciano con la convicción de que nunca es tarde para adquirir conocimientos. 
 
La idea del Taller de Música es que desde los instrumentos para la composición musical (guitarra, bajo, piano, voz y percusión) se generen herramientas no sólo para la ejecución, sino también para la composición y el fomento de la creatividad. Se utilizarán los diferentes géneros, se desplegará un análisis epistemológico sobre este lenguaje artístico y junto a la incorporación de recursos audiovisuales, fomentarán un desarrollo más amplio y profundo sobre la actividad. Santiago Dalleva, una de las personas a cargo del taller, manifestó: “El área no tiene un objetivo vertical a la hora de entregar conocimientos, sino que busca entender las inquietudes de los partícipes y desde ese lugar, vincular estos intereses con las ideas que se brinden en el espacio”. 

Con el correr de los últimos años, se ha visto un crecimiento en Rosario sobre los deportes urbanos y alternativos como el skate, la bicicleta y los rollers. Incluso se ha generado una corriente que busca apoyo político, para que se construyan áreas específicas en donde puedan desarrollar sus desplazamientos. Los que practican estos deportes, necesitan colaboración de los Servicios Públicos y aseguran como garantía, generar más movimiento que permitiría un descenso de inseguridad en diferentes plazas y parques de todos los distritos de la ciudad. 
 
De todos los avances en los deportes urbanos es donde nace el Taller de Skate. Según lo describe su profesor, Felipe Müller, consistirá en el ejercicio consciente de aptitudes personales cotidianas para el desarrollo de una vida “sana y equilibrada”. Este espacio no solo se asienta en actividades relacionadas con el uso directo de la tabla, sino que además toma elementos necesarios como la alimentación, respiración y elongación que requiere esta disciplina. “Tiene como objetivos principales superarse personalmente, afrontar los miedos, crecer a nivel humano y desarrollarse, tanto física como mentalmente, a partir del conocimiento del potencial y las limitaciones que tenemos cada uno de nosotros”, aseguró Felipe. 
 
El tercero, es el Taller de Autogestión que funcionará como núcleo donde se muestren métodos de articulación y distribución de materias primas  ­para su utilización y reutilización. Comenzará con un proyecto de cocina y huerta, del cual, tanto sus recetas como cultivos se abordarán como una problemática sociocultural relacionada a la alimentación, la conciencia sobre la relación con la naturaleza y el propio consumo. “Se trata de mostrar la existencia de conductas que posibiliten acaparar las necesidades llamadas básicas, como alimentación y vivienda. La idea es construir autodidacta en los chicos para que logren ser mas independientes en estos sentidos”, afirmó Lisandro López, integrante del plantel. 
 
Como futuras iniciativas, se espera el armado de una biblioteca comunitaria que desembocaría en un Taller Literario. Además se discute la posibilidad de incorporar más integrantes al equipo para ampliar los terrenos, en los que entrarían en juego las artes escénicas, muestras de fotografías, acrobacias, entre otras. Lo concreto es que los salones se están ambientando para que a mediados de mayo comiencen a funcionar los tres talleres. 
 
Es momento de que las influencias comiencen a provocar destellos. La orientación de los talleres no se dirige a impartir conocimientos o disciplinas de forma vertical, sino que trata de unir lazos entre los formatos y las personas que asistan. Con el objetivo de formar grupos, intercambiar cultura, construir autodidacta y fomentar un crecimiento individual, el Centro Cultural Club San Martín pronto crecerá junto a todos los emperadores azules, que siguiendo aquella luz tenue, creyeron poder enamorarse.

Por Facundo Tarrés 

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