La cultura india cada vez más
presente en Occidente
El Hinduismo ha
llegado al otro costado del planeta tras penetrar de manera progresiva a
personas que buscan refugio en sus costumbres
Como una salida al materialismo que predomina en el
mundo occidental, desde finales del siglo XX, en la Argentina se han ido
instaurando paulatinamente diferentes prácticas espirituales provenientes de la
India. Cada vez son más las personas que se refugian en estas costumbres como la
meditación y el yoga, entre otras, en donde el objetivo último versa en
encontrar la “paz interior”. Esto puede verse perfectamente reflejado con las
reiteradas enseñanzas espirituales que se llevan a cabo en distintos puntos de
la ciudad. En concreto, todos los terceros sábados de cada mes, en una casona
ubicada en la zona norte de Rosario, un grupo de jóvenes realizan encuentros de
recreación mística mental que perduran un día entero y transmiten, a quienes
deseen concurrir, conocimientos y diversas prácticas de la cultura India.
Si bien algunos de sus partícipes comenzaron a militar
por el sendero de las religiones orientales como el hinduismo o el budismo por
curiosidad, por una moda o un hobby, se reconocen múltiples casos de individuos
que han profundizado esta adoración a los hábitos orientales adaptándolas como
estilo de vida. Son ellos los que se apoyan en el Satsang (cantos de mantras,
yoga y meditación del linaje siddha) como una válvula de escape a las miles de
influencias mentales, físicas e informativas que se sufren bajo la rutina y la
monotonía de la vida cotidiana.
“'¿Quién soy yo?' '¿Qué estoy buscando en la vida?' Son
las preguntas que se hacen aquellos que concurren a estos lugares”, aseveró
César Aloe, encargado de llevar adelante la ceremonia del Satsang y de brindar
charlas sobre “Karma y Darma”. En tanto, fundamentó que si cada uno de los que
están presentes estuviesen satisfechos y contentos con lo que tienen, no
estarían viviendo esta experiencia ni dejándose influenciar por este tipo de
ideologías ajenas a lo instituido en nuestra educación.
“Estar en paz y felices no es algo que se busque recién ahora sino que es algo que los seres humanos buscaron en todos los siglos”, afirmó. Asimismo, explicó que si bien en cierta forma lo que todos buscan es la solución a un problema, las razones por las cuales uno se acerca pueden ser diversas. “Las personas recurren a estas clases porque se sienten estresadas, disconformes, porque no les da más la cabeza, porque meditar es bueno o está de moda, porque sus amigos lo hacen, etc. Sin embargo, el denominador común es que sea por el motivo que fuere todos están esperando un resultado”.
“Estar en paz y felices no es algo que se busque recién ahora sino que es algo que los seres humanos buscaron en todos los siglos”, afirmó. Asimismo, explicó que si bien en cierta forma lo que todos buscan es la solución a un problema, las razones por las cuales uno se acerca pueden ser diversas. “Las personas recurren a estas clases porque se sienten estresadas, disconformes, porque no les da más la cabeza, porque meditar es bueno o está de moda, porque sus amigos lo hacen, etc. Sin embargo, el denominador común es que sea por el motivo que fuere todos están esperando un resultado”.
De esta manera, expuso que el inconveniente aparece
cuando se desea encontrar una solución instantánea: “Es fundamental que se
comprenda que todas las prácticas requieren de un
proceso y que como dice el dicho, 'la práctica hace al maestro'. No es que
un día nos juntamos, cantamos, meditamos y ya está. Estas son las
herramientas que uno tiene que saber en
qué momento y cómo usarlas”. En este
sentido, Aloe aclaró que cualquiera sea
el camino o la experiencia espiritual que uno elija, no debería ser
separada de la vida cotidiana ya que los frutos aparecen a través de la
constancia. “La espiritualidad es simplemente una forma de vida con
herramientas que tienen que ver con aquello que nos conecta con quienes somos
internamente en esencia”, remató.
Por otro lado, Gabriel Blanco es profesor de yoga e instructor de respiración y meditación. Actualmente dirige y
coordina un centro de Reiki, también ubicado en el barrio Alberdi. “Yo puedo
garantizar que es cierto que en los últimos años aumentó la convocatoria en las
clases. Por lo menos en mi espacio, donde cada vez vienen más personas a
desprenderse de la abrumadora vida a la
que estamos sometidos en Occidente”, señaló. De todas formas, aseguró que
muchos de los que dicen encontrarse exentos a la meditación, también la
practican y lo canalizan de otra manera: “Meditar no sólo hace referencia a
poner la mente en blanco sentado en canastita y dejándose llevar por la
atmósfera de las canciones mantras. Hay gente que llega al mismo estado,
quizás, parado frente a un lago junto a su pareja y disfrutando de la
inmensidad de su interior y de nuestra naturaleza”.
“Yo siempre trato de proponerles a los que siguen el
camino del Yoga y vienen a mi casa, que se observen y se pregunten a sí mismos
algunas cosas. Además que traten de crear una vida llena de conocimiento y
disciplina, satisfactoria para uno mismo -continuó-. Mi lema conduce en ser
verdadero y real hacia uno mismo. Además todo lo que no necesiten, o no les haga falta, cuanto más pronto
lo suelten será mas fácil y mejor”.
Según Antonela De Fazio, la creencia en la
reencarnación influye toda la enseñanza del hinduismo. Cada ser viviente tiene
un alma que experimenta y se denomina el “Samsara”, ciclo que ocurre a través
de diversas formas corporales. La ley del “Karma” (en sánscrito “hecho”) dicta
que los hechos de una vida determinan el carácter de la otra. Una vida que
honre a Dios será recompensada en la próxima reencarnación.
El Hinduismo ha hecho siempre énfasis en la mayor
importancia de la riqueza espiritual que la material. También con la adición de
ideas en las cuales las ruedas de los seres vivientes, dioses, demonios y seres
humanos giran en forma interrumpida. Quizás sea esa alguna de las causas por la
que los argentinos, en los últimos tiempos, hayan buscado fugarse de una
sociedad de consumo, superficial, estructurada y de pensamientos lineales para
reposarse en ellos mismos y encontrar la paz interior.

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