TRAFICO DE PERSONAS
El
tráfico de personas, con la finalidad de explotar sexualmente, es considerado
como un crimen repulsivo, que consiste en despojar a la víctima de sus derechos
humanos para convertirla en objetos de comercio. Este delito se constituye como
una situación de esclavitud, por lo que debe condenarse y combatirse con todos
los recursos con los que cuenta el Estado. Pero, ¿cómo se puede pensar en
justicia en nuestro país, cuando hasta el año pasado una polémica sobre “trata”
involucraba al juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni,
denunciado legalmente a raíz de prostíbulos que funcionaban en su propiedad?
La trata de blanca es la esclavitud del siglo
XXI. Aunque la palabra esclavitud suene a la edad media, es imprescindible no
darle la espalda y no hacer oídos sordos a gritos de personas que sufren de
este repugnante hecho. Aunque cueste creerlo, detrás de las luces de neón de
los prostíbulos hay auténticos dramas, mujeres y, en muchísimos casos, niñas
engañadas o secuestradas, traídas de provincias humildes, que salieron de sus
casas buscando nuevas oportunidades y se encontraron vendidas y obligadas a
prostituirse en burdeles, para satisfacer el morboso placer de consumidores.
El tráfico de personas funciona como cualquier
otro negocio y sin demanda no hay oferta. Se tiene que considerar el implemento
de medidas, no sólo para ayudar a las víctimas, sino para reducir y acabar con
su explotación sexual y comercial.
Es importante reconocer que el mercado de sexo
con menores es una fuerza que impulsa frecuentemente una problemática global y,
por lo tanto, debe ser abordada inmediatamente. El dinero que viene de los
clientes crea y mantiene el circuito y, obviamente, las víctimas son, en su
mayoría, de sectores sociales y económicos vulnerables.
¿Se puede dar una solución inmediata o de largo plazo a este delito que parece avanzar sin filtro moral alguno en la sociedad? Como primer medida, los ciudadanos deberían informarse sobre los derechos existentes en el tema, y de esa manera fomentar y encaminar la defensa de cada una de las mujeres que se encuentran a su alrededor; ya que desde ese lugar no se puede mejorar la pobreza, la falta de acceso a la educación y de oportunidades, que sin duda son factores que generan violencia y afectan a las niñas y mujeres más vulnerables de la sociedad. La gravedad de la violencia de género merece atención y tratamiento en la agenda política, jurídica y social del país en general. Por esa razón es que todo un pueblo pide mayor seguridad para este delito.
¿Se puede dar una solución inmediata o de largo plazo a este delito que parece avanzar sin filtro moral alguno en la sociedad? Como primer medida, los ciudadanos deberían informarse sobre los derechos existentes en el tema, y de esa manera fomentar y encaminar la defensa de cada una de las mujeres que se encuentran a su alrededor; ya que desde ese lugar no se puede mejorar la pobreza, la falta de acceso a la educación y de oportunidades, que sin duda son factores que generan violencia y afectan a las niñas y mujeres más vulnerables de la sociedad. La gravedad de la violencia de género merece atención y tratamiento en la agenda política, jurídica y social del país en general. Por esa razón es que todo un pueblo pide mayor seguridad para este delito.
Por Noelia Mastrizzo

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