lunes, 7 de mayo de 2012

Nahuel Valentini: un atleta de Jesucristo

(Por Julieta Tarrés) El defensor auriazul hizo un repaso de sus comienzos como jugador y de su carrera en Central. Además habló de la importancia que le otorga la presencia de Dios en su vida.

“Cuando debuté en primera sentí que alcancé el sueño que tenía desde chico, pero cuando pasaron los días pude entender que fue Jesús quien me dio ese regalo”,  expresó el jugador al recordar cómo fueron sus primeros pasos en el club de sus amores.

Nahuel Valentini comenzó su carrera futbolística en las inferiores de Central a los seis años. Actualmente tiene 24 y se encuentra jugando como titular en el plantel mayor. Desde pequeño soñó con ser un jugador  profesional. Si bien durante mucho tiempo sintió que consolidarse en primera división era una meta muy lejana, aseguró que con optimismo, pasión y constancia ese sueño pudo convertirse en realidad. “Considero que nada en esta vida es inalcanzable. Con trabajo y esfuerzo cualquiera puede lograr lo que se proponga”, enfatizó.

“Al principio pensaba que era muy difícil que se me diera ese momento. Se dice que es suerte porque tenés que estar en el lugar indicado y en el instante justo cuando un técnico te mire. Es cierto que podés tener miles de oportunidades, pero todo depende de vos saber aprovecharlas”, agregó.

Por otro lado, el jugador contó que estudió kinesiología y aseguró no saber qué  hubiese pasado si no se le daba ese “momento de suerte” y si su destino no era este: “La carrera me gustaba pero pensé que era más liviana. Y como no me llevaba con el estudio, me decidí por dedicarme a entrenar fuerte para en un futuro poder vivir del fútbol”.
           
Su primer objetivo, luego de haber debutado en primera, fue afianzarse en Rosario Central como jugador profesional. Hoy se encuentra mirando hacia otros horizontes y sus deseos son muchos, entre ellos, poder jugar en Europa y en la Selección Argentina. Pero fundamentalmente, su interés permanente es hablar de Jesús en el equipo que le toque estar.

Nahuel es evangelista y  la religión ocupa el primer lugar en su vida. Recordó que desde chico siempre iba a la Iglesia con sus padres aunque reconoció que recién en su adolescencia aceptó verdaderamente a Jesús en su corazón.

Cuando Central descendió al Nacional B, el defensor confesó que se refugió un tiempo en su casa y sufrió mucho: “Me daba vergüenza que la gente me mirara y por eso no quería salir a la calle. Estaba muy desilusionado”. Aparte de ser jugador, admitió que es fanático del club auriazul. “Cuando jugamos la Promoción la viví con mucho temor. Tenía miedo de que una institución tan grande se fuera al descenso y que, como jugador, quedar marcado de por vida con ese fracaso”. A su vez, reflexionó que hay cuestiones que exceden la responsabilidad y tienen más que ver “con años de crisis, de cometer errores y eso se pagó con el descenso”.

Sin embargo, el futbolista destacó que la espiritualidad jugó un papel importantísimo en ese momento tan difícil por el que estaba transitando. “Me refugié en Dios para poder salir de esos pozos de tristezas. Gracias a Jesús me he podido recuperar de otros momentos muy malos que pasé. Cuando te sentís frustrado hay que levantar el espíritu, el alma y el corazón”, señaló con convicción.

Además, agregó que a sus compañeros del club trata de hablarles del tema y organiza reuniones religiosas en las concentraciones. Según él, el deportista tiene muchas presiones y la fe ayuda a minimizarlas. “Relaciono muchas cosas de la Biblia con cosas futbolísticas y creo que Dios está en el ambiente en el que vos te movés. Si uno no entiende que Él siempre está presente y que te quiere ayudar, lo podés ver muy lejano, perder el equilibrio y se te puede subir la fama a la cabeza. Esto es lo que intento transmitirles a los jugadores”, concluyó.

                                                                                                

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